53° El asesino.
Lia observó el rostro de terror de Oliver cuando salió del cuarto del baño. Jamás en su vida lo había visto así, ni siquiera cuando el espectro del doctor Coleman le metió la mano en el pecho y casi lo desvive.
Le explicó todo a Lia mientras se ponía con rapidez los zapatos y salió corriendo de la casa. Por suerte Gloria aún no se había ido y Lia la dejó a cargo de Hada, aunque la niña ya estaba dormida.
Oliver tomó el auto y arrancó casi sin esperar a que Lia cerrara la puerta. Lo primero que