226. Ella miente
Amber
El aire de Aspen estaba frío, con el aroma de la nieve recién caída mezclado con el sutil perfume de los árboles a lo lejos. Me encontraba en el balcón de la casa, observando la pista de esquí más abajo, donde la gente se deslizaba con soltura o tropezaba de forma torpe. La vista era un espectáculo de calma, pero mi mente estaba lejos de estar en paz.
Gabriela estaba allí conmigo, a mi lado, en silencio, los brazos cruzados sobre el pecho como si intentara proteger algo dentro de sí. Desd