340. De vuelta
Amber
La conciencia regresó despacio, como si emergiera de un mar profundo y oscuro. El dolor en el cuerpo fue la primera señal de que estaba despertando: una presión incómoda en cada músculo, como si me hubiera atropellado un huracán. La cabeza me latía, la boca estaba seca y pesada, y un zumbido insistente llenaba mis oídos.
Parpadeé un par de veces, intentando enfocar. La claridad me molestaba, pero poco a poco las formas empezaron a definirse. Líneas blancas en el techo. El olor fuerte a ho