227. Llamada telefónica
Gabriela
Subí las escaleras hacia el dormitorio con el corazón todavía pesado por la conversación que había tenido con Amber. El silencio de la casa contrastaba con el torbellino de pensamientos que me atravesaban la mente. El clima de Aspen, la nieve cayendo afuera, todo parecía parte de una postal serena, pero dentro de mí nada estaba en calma.
Cerré la puerta tras de mí y me senté en la cama, intentando ordenar las emociones. Me pasé una mano por el rostro, sintiendo el cansancio acumularse.