343. Por fin, en casa
Amber
Tres meses.
Noventa y siete días.
Ese fue el tiempo que esperamos para, por fin, vivir este momento.
Aún sentía el corazón martillándome el pecho mientras sostenía con delicadeza las pequeñas manos de Francesca y Sophie, ahora tan fuertes y llenas de vida. Tres meses de lucha, de noches sin dormir, de incertidumbre… pero, por fin, el día había llegado.
El alta.
Nuestras hijas estaban completamente recuperadas.
Leonardo y yo estábamos en el hospital, acompañando los últimos procedimientos