344. Reencuentro
Magnus
El avión aterrizó con suavidad en la pista de Missoula, pero mi corazón estaba todo menos tranquilo. Me ardía el pecho de añoranza, de desesperación, de necesidad. Ya no quería perder ni un segundo más. Durante todo el vuelo, mis recuerdos habían vuelto como un torbellino. Cada detalle, cada risa, cada momento con Gabriela. Y ahora, por fin, lo recordaba todo.
Ella.
El amor de mi vida.
Quise llamarla antes, quise avisarle, pero no. Necesitaba verla. Necesitaba sentir su piel contra la mí