Gabriele disfrutaba estar cerca de Cristina, luego de su ofrecimiento solo esperaba que ella terminara cediendo, y en aquella misma madrugada ir a su cama y hacer la suya.
Cristina se levantó, se veía pensativa, inquieta, por su cabeza pasaban cientos de cosas, pero ante la presencia de Gabriele debía actuar de manera prudente.
—Debo ir al baño, no me presiones; al salir daré respuesta a tu ofrecimiento, solo te pido una cosa, deberás ser paciente odio la maldita presión, adicional debes tene