Al caer la noche Elena se encontraba agotada, no había hecho otra cosa más que gritar pidiendo ayuda, uno de los hombres que se encontraba a cargo de vigilar la habitación ingresó con un plato con comida en su mano, lo colocó sobre la mesa de noche y a pesar de que ella se estaba agotando lo tomó y lo lanzó en su rostro.
Luego de aquella acción por más desagradable que fue Elena no recibió ningún castigo, estaba desesperada por salir huyendo y el temor se había disipado, nuevamente regresó a l