Luego de aquella reunión entre Leonardo y Tommaso, él regresó a la propiedad donde se encontraba Elena, al ingresar a la habitación encendió la luz, lo primero que notó era que no estaba inconsciente.
Leonardo tomó una cubeta con agua fría y la arrojó sobre ella, aquel choque brusco hizo que ella despertara, Elena entró en pánico e intentaba moverse, pero claramente no podía.
—Suéltame, por favor suéltame —suplicó con la voz débil.
Leonardo lanzó la cubeta al piso, dando pasos cortos se acercó