40. Déjame entrar...
Poco tardaron en llegar al fin a su casa. Darius se bajó primero del carruaje y le ofreció la mano a ella para ayudarla a bajar también, Maryam creía que él se iría entonces, pero no fue tan fácil. Maryam cada vez se daba más cuenta que no había nada absolutamente relacionado con ese hombre que resultara fácil.
— Creo que ya puedo entrar yo sola — Aseguró Maryam agradecida de que las luces estuvieran apagadas y ya todos estuvieran dormidos.
— Déjame entrar…— pidió Darius acompañando a la mujer