41. Aquí está la mitad de tu oro.
Un día nuevo de trabajo, aquella tarde le tocaba volver al casino y atender de nuevo a los clientes más importantes, sirviéndoles alguna copa, dándoles conversación o, simplemente, con su compañía, no era un trabajo que le gustará demasiado, algunos confundían sus atenciones con algo más y otros hasta le ofrecían dinero porque su compañía se volviera mucho más estrecha de un modo en el que no estaba dispuesta.
A Maryam lo único que le apetecía era rechazarlos con malas palabras, algunos inclus