Lo que grita la sangre
El silencio de la mansión era un peso que oprimía el alma de Sophie, un silencio roto solo por el tic-tac del reloj que marcaba las tres de la madrugada, como si el tiempo mismo se burlara de su tormento. Sentada en el borde de su cama, en el ala este donde se había refugiado tras días de evitar a Logan, sostenía la medalla entre sus dedos temblorosos, su brillo opaco bajo la luz tenue de una lámpara. La ciudad entera parecía contener la respiración, pero en el pecho de So