El anzuelo de Mateo
Mateo, impecable en un traje negro que abrazaba su figura atlética, paseaba por la sala de su ático con una copa de vino en la mano, su rostro una máscara de calma calculada. Sin embargo, bajo esa fachada, la furia lo consumía. Sophie lo había ignorado durante días, desde que el escándalo de plagio estalló, y cada mensaje sin respuesta era un golpe a su ego. Él, que había orquestado cada detalle para tenerla en sus manos, no toleraba su indiferencia. Pero cuando su teléfono