15 de Septiembre de 1815, Londres.
Era evidente que no podía simplemente aparecer en el umbral de la mansión de Lord Rauscher y demandar una reunión con la Señorita Evangeline Gateley, sería echado a patadas si se atrevía a ir sin ser invitado. Ni siquiera enviar una carta era factible, podría ser intersectada en el momento que vieran al Conde de Blakewells como remitente, no es que fuera una persona no grata para la familia Luddington, tan sólo no quería tentar a su suerte, además de que tendr