Estaba a punto de desbordar toda su ira, se acercó a ella con lentitud, sin dejar de mirarla y regocijándose al percatarse de que Evangeline se estaba poniendo nerviosa gracias a su inquisitiva observación.
‒ ¿Qué desea, Lord Blakewells? ‒ preguntó la joven como si él no supiera que se había puesto pálida y que faltaba poco para que comenzara a temblar como una hoja.
Pero James no le respondió con palabras, en ese momento sabía que no podría controlarse si comenzaba a decir todo lo que tenía en