30 de Noviembre de 1815, Londres.
Ese día se estaban preparando para un evento al que definitivamente Evangeline pensó que nunca asistiría, era algo inaudito, un nudo en el estómago se hacía cada vez más grande e insoportable a medida que la doncella de su prima le recogía los cabellos en un moño bajo, estaba algo nerviosa y no podía controlar el repiqueteo de su pierna, lo cual daba a conocer cómo se sentía. Su tío había dado expresas órdenes de que todos debían asistir junto a él y que debían