Capítulo ciento cincuenta y ocho: Final inesperado.
En un momento, el sonido de una copa silenció el lugar. Renato deseaba decir unas palabras.
Mi niña bonita, en este día tan especial, quiero hablar con todo respeto en nombre de tu querida abuela Clara. Sé que si ella estuviera aquí, los colmaría de bendiciones y buenos deseos a ambos. Quiero que sepas que siempre fuiste muy especial para ella, fuiste una nieta real desde que pisaste la casa grande, tanto para ella como para Blanca y para mí, siempre serás nuestra familia.
Tuve que secar las