Capítulo nueve. Los celos de un hermano
A la mañana siguiente las lecciones comenzaron. Lily lanzó un suspiro por la mañana que había pasado; una clase nunca le había aburrido y hartado tanto como aquellas, porque todo lo que le enseñaban era muy árido y ella encima tenía que fingir que no sabía hacer nada. Sin embargo, Lily se estremeció ante la perspectiva de enfrentarse a dos semanas de semejantes enseñanzas. Pero, si eso era lo que se le exigía para salvar a su hijo, se pondría a trabajar