Capítulo ochenta y siete: Una prueba de ADN
Todo lo que hizo Thalia fue mirar a su izquierda, justo donde se cruzaba su mirada con la de su esposo que se había quedado inamovible, sin palabras.
La mente del griego había colapsado y la chica seguía callada esperando que alguien decidiera hablar primero antes de que ella dijera aquello a lo que había venido.
Thalia seguía con los ojos clavados en su marido que, aunque la miraba, no paraba de hacer cuentas en su cabeza para explicar a su mu