Capítulo ochenta y seis: ¡Estoy embarazada!
La lluvia llenaba los cristales de gotas deshechas de agua que rompía contra ellos. Había una tormenta tremenda y Praxis corría las cortinas para despertar a su mujer que parecía no querer amanecer en aquel día tan gris.
Tres veces se había levantado Thalia en la noche a ponerle nuevas mantas a los cachorros que no dejaban de llorar. Finalmente los había metido en la cocina para que el calor los mantuviera en silencio. Sobre las cuatro de la mañana po