Capítulo ochenta: Tienes que divorciarte
Thalia y Praxis bajaban en el ascensor en silencio. Los dos intentaban calmar sus propias rabias para no condicionar más todavía al otro sobre todo en el caso de Praxis que estaba viendo a su mujer a punto de romperse.
Todo el tiempo iba pensando en recibir esa información a su mail para empezar a trabajar al respecto, no pretendía dejar a esas personas metiéndose en su vida laboral y menos aún, personal.
Al griego no se le escapó la forma en que Gary h