Capítulo siete. Operación Cenicienta
Lily salía del edificio con dolor en sus pech0s. Su hijo debía estar clamando por comida y ella todavía demoraba un par de cuartos de hora en llegar hasta él.
No podía creerse lo que acababa de firmar, después de tanto tiempo, de tanto kntento de olvidar de tantas noches pensando en Athos y ahora, justo cuando estaba por irse lejos para siempre del yugo de todos, iba y caía en sus garras otras vez.
Ella era muy consciente de que aquellas mariposan habían a