Capítulo veinticuatro. Una cita en el mar.
—¿Qué ocurre, Gael? — preguntó Olivia a su marido.
—Nada… — respondió él, tomando su mano —. ¿Qué es esto?
El abrupto cambio de tema la sorprendió y Olivia vio que estaba señalando una marca roja en la palma de su mano.
—Ah, no es nada, una quemadura.
—¿Cómo te has quemado?
Ella se encogió de hombros.
—Con un soplete.
El roce de su mano estaba haciéndole sentir escalofríos. No tenía nada que ver con el propio Gael, nada que ver con el calo