Capítulo veinticinco. Tengo que hacerte mía.
La tensión sexual que había ido creciendo entre ellos durante esas semanas, de repente se había vuelto insoportable. Ella intentaba aferrarse al recuerdo de Camilo, pero Gael había ido minando sus defensas, su resolución, hasta que no quedaba nada.
Y tal vez, pensó, ya no quería resistirse. Tal vez solo quería vivir, sentir, liberarse de esa presión. El brillo de sus ojos le decía que Gael sentía lo mismo y Olivia supo, sin la menor duda, que esta