Capítulo veintidós. Una oportunidad
Athos y Lily iban en el coche nerviosos los dos. Athos no sabía —porque nunca se le habría ocurrido planteárselo— qué hacer con un bebé entre sus brazos. Aunque ya lo había visto en el hospital no era lo mismo. Ahora lo tomaría en sus brazos sabiendo que era suyo, que tenía una responsabilidad con otro ser humano para toda su vida y pensaba mientras el coche avanzaba, en todas las veces las veces que se burló de su hermano por la demencia que le entró cuando