Capítulo dieciocho. Mi prometido y nuestro hijo
Lily no quería hacerlo, no quería contarle la verdad a Athos. No de esta forma al menos, pero él la había descubierto y ella ya no podría seguir guardando el secreto para siempre. Además estaba aterrorizada de que el ruso la encontrara. Le gustara o no, lo planeara o no y fuera como fuera, necesitaba la ayuda de Athos para salvarse a sí misma y a su familia.
—No me hagas esto, Athos.
El ruego de Lily era casi una súplica susurrada en medio de la