Capítulo diecinueve. Vas a casarte conmigo
Por muy enfadado que él estuviera, Liliana podía verlo sufriendo y se le rompía el corazón.
La chica cayó de rodillas al suelo agotada y rabiosa consigo misma. No debió decirle nada, lo sabía pero él no era fácil de manipular.
En su día los dos habían sido muy claros con las normas de su relación y aunque ella no le había hecho saber sus sentimientos en ese momento, sabía muy bien que no debía amarlo, que Athos era un hombre que había sufrido por la a