Capítulo ciento tres: No te daré el divorcio
Praxis analizó por un segundo la situación pidiendole a su chófer que se detuviera un instante antes de llegar.
No quería ponerse frente a ella tan rápido. Primero tenía que calmar su corazón porque nada más verla saltaría encima suyo para besarla y eso no era algo que pensaba que ella pudiera aceptar. Por algo se había ido y mentido. Las cosas por mucho que hubiesen pasado seis días, no podían haber cambiado tanto.
Praxis tenía que ser inteligente,