El rostro de Alexander cambió. Los músculos se tensaron. Se veía feroz.
Andy se enderezó aún más, intentando casi no respirar.
Sin las cámaras, cualquiera creería que Maya y Roberto no se conocían.
Pero las grabaciones lo revelaban todo: había antecedentes, había historia… y había algo más.
Hacer todo eso delante de Alexander… no era inteligente. Para nada.
Bajo esa presión aplastante, Andy escuchó la voz fría de Alexander decir:
—Compra la estación de televisión.
—Sí, me encargo de eso.
….
May