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Durante el día, Maya salió a buscar empleo.
Por la noche, cuando los niños dormían, salía con una bolsa en la mano para recoger botellas de plástico.
No era un trabajo extraño, pero sí agotador.
Lo hacía para poder poner comida sobre la mesa.
Caminó por varias calles, recogiendo lo que encontraba, aunque esa noche no había demasiado.
En aquella ciudad la gente parecía demasiado civilizada para tirar objetos reciclables.
¿Debo probar en otra calle? pensó, suspirando.
Incluso para recoger basur