Danny vio acercarse a Alexander y dio un paso adelante.
—Señor Brook, sobre la familia Brown…
No pudo terminar.
Los guardaespaldas lo apartaron de inmediato.
Maya lo miró por encima del hombro.
Danny estaba al borde del llanto.
Fue ahí cuando Maya entendió completamente cuán despiadado podía ser Alexander.
Él controlaba destinos.
Una sola decisión suya podía destruir o salvar.
Y la familia Brook, por grande que fuera, no podía interferir.
El corazón de Maya se apretó.
Nada de esto habría ocurri