La noche antes del juicio, Laura no durmió.
No era insomnio. El insomnio tiene la textura de algo que se le niega a uno. Esto era diferente. Era la vigilia deliberada de quien no quiere perder el tiempo que le queda antes de que algo cambie. La última noche antes de que todo fuera oficial.
Santi y Blanca dormían en la habitación contigua. Era su semana en el piso de Chamberí. Don Raúl estaba en el sofá del salón, y el ronquido suave y regular que producía era el mismo que Laura recordaba de las