Álvaro llevaba tres días con esa energía específica de quien tiene algo guardado y el lugar donde lo guarda empieza a quedarse pequeño.
No era rabia exactamente. Era irritabilidad, que es la prima pobre de la rabia: la versión que no tiene suficiente combustible para ser declarada pero que salpica a todo lo que tiene alrededor.
Cortó una frase de Pati en la reunión del lunes. Le respondió a Santi Echeverría con dos palabras donde normalmente usaba diez. El martes llegó tarde a una llamada con L