Álvaro quería que los niños vieran a Carmen.
Lo dijo un domingo por la mañana en el piso de Chamberí, con los tres niños desayunando en la cocina y el ruido de Lucas y Santi discutiendo sobre si las tostadas con tomate eran superiores o inferiores a las tostadas con mantequilla.
Laura lo miró.
—No —dijo.
—Escúchame antes de decir no.
—Ya te escucho. Y digo no.
Álvaro esperó a que los tres niños terminaran de desayunar y se fueran al salón.
Entonces habló.
—Mi madre tiene una enfermedad que avan