El teléfono sonó un domingo por la tarde.
Lucas.
Laura contestó desde la cocina, donde estaba pelando patatas para la cena de esa noche, el tipo de tarea que permite tener una conversación larga sin que ninguna de las dos cosas interfiera con la otra.
—Mamá. Andrés y yo vamos a intentar adoptar.
Laura dejó el cuchillo sobre la tabla.
No fue una decisión deliberada: simplemente el momento requería que las manos estuvieran libres, aunque no fuera a hacer nada con ellas todavía.
—Cuéntame —dijo.
L