El proyecto de Tokio se cerró en diciembre.
No con una reunión final ni con un acto de firma que mereciera fotógrafo. Con un correo de Kenji Watanabe a las siete de la mañana de un martes que decía, en ese inglés preciso suyo que nunca usaba más palabras de las necesarias: El proyecto ha recibido aprobación final del Ministerio de Infraestructuras. Procedemos con la fase de construcción. Gracias por su trabajo, señora Valdés.
Laura lo leyó en la cama, con el teléfono en la mano y la luz de dici