La regadera pesaba exactamente lo mismo que siempre.
Eso ya no la sorprendía.
Durante los primeros martes después de la muerte de Don Raúl, la regadera había parecido más pesada de lo que era, no físicamente sino de otra manera, con ese peso adicional que tienen los objetos cuando están asociados a algo que duele y que todavía no ha encontrado su forma definitiva.
Ahora ya no.
Ahora la regadera era simplemente la regadera.
Laura salió al balcón. Llenó la primera maceta, la de la esquina, la que