El martes empezó como todos los martes de los últimos dos años.
Laura salió al balcón con la regadera llena, el café todavía sin empezar sobre la encimera de la cocina, el aire de primavera todavía fresco a esa hora pero con la promesa de calor en el resto del día.
Regó la maceta de la esquina primero.
Como siempre.
Después las tres más pequeñas junto a la pared.
Después los geranios.
Y cuando levantó la vista hacia la buganvilla para hacer lo mismo que hacía cada martes, verter el agua despaci