El espejo del baño a las seis de la mañana no miente.
No porque sea un espejo especial. Sino porque a las seis de la mañana todavía no has tenido tiempo de prepararte para verte. La cara es la cara antes de todo: sin el gesto del día, sin la postura de quien ya está funcionando, sin la capa que se instala sola cuando el mundo empieza a mirar.
Laura se miró.
Las arrugas en las comisuras de los ojos: las que lleva cinco años teniendo y que Álvaro llama «las líneas de quien ha reído mucho» y que L