Estaba debajo de la almohada.
Un papel doblado en cuatro con el pliegue apretado de quien dobla las cosas como si la presión del pliegue pudiera contener lo que hay dentro.
Laura lo encontró al hacer la cama, un miércoles de marzo, tres semanas después del cumpleaños de Valentina. Lo cogió sin saber lo que era. Lo giró. En el exterior, escrito con bolígrafo negro en letras mayúsculas cuidadas: MAMÁ.
La letra de Santi.
No la letra grande y rápida de los apuntes del colegio. La otra: la apretada,