Bruno tardó cuarenta y ocho horas.
Laura pasó ese tiempo entre la firma, el hotel y las visitas supervisadas con los niños. Santi le dibujó un pulpo con siete brazos porque el octavo todavía no le cabía en el papel. Blanca le preguntó si los calamares tenían dientes y Laura buscó la respuesta en el teléfono y Blanca la escuchó con la concentración de quien está siendo examinada por la maestra y quiere no decepcionar.
Eran dos días normales en medio de una historia que no tenía nada de normal.
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