La fachada del edificio de Lavapiés llevaba semanas tapada con andamios.
Santi había llegado desde Lisboa tres semanas antes, con Valentina y Nora, para renovar el mural que había pintado años atrás en esa misma pared, el que mostraba a la mujer de pie en el puente, mirando hacia adelante con la luz a un lado y la oscuridad al otro.
El ayuntamiento había decidido restaurar la fachada completa.
Santi se había ofrecido a repintar el mural original, pero con una condición que él mismo había propue