La abogada laboralista de Marina llevaba diez minutos leyendo las dos páginas mecanografiadas y no había cambiado de expresión.
Marina esperaba con las manos cruzadas sobre el regazo.
—Técnicamente infundada —dijo al fin—. Nunca trataste a esos niños como pacientes.
—Nunca.
—No va a prosperar si llega a instrucción. El problema es el camino hasta llegar ahí. —La abogada juntó las yemas de los dedos—. Si quien presentó esto tiene contactos en el Colegio, pueden ralentizar el proceso aunque no te