A las doce de la noche y un minuto, el piso de Chamberí tembló. No fue un temblor sísmico. Fueron los compases iniciales de la Novena Sinfonía de Beethoven. El Himno a la Alegría. El himno oficial de la Unión Europea, reproduciéndose a un volumen que amenazaba con reventar los altavoces inteligentes del salón. Laura se sentó de golpe en la cama. Álvaro abrió los ojos, desorientado, buscando a tientas la lámpara de la mesilla.
En el pasillo, los pasos rápidos resonaron sobre el parqué. Laura se