El artículo de Gabriel Herrera salió a las siete de la mañana.
«La matriarca Jones bajo la lupa: fraude, diagnósticos falsos y exilio maternal.»
Laura lo leyó en la terraza del hotel con el primer café del día todavía caliente entre las manos y esa quietud de las mañanas frías en que Madrid todavía no ha alcanzado su velocidad de crucero. Lo leyó dos veces. La segunda más despacio, midiendo cada frase, evaluando cuánto sabía Herrera y cuánto había construido con las filtraciones del expediente