Veinticinco años desde el segundo sí.
Álvaro lo había anotado en el calendario de la cocina con lápiz, como anotaba siempre las fechas importantes, con esa letra pequeña y precisa que usaba para distinguir lo cotidiano de lo que merecía recordarse de verdad.
Laura lo había visto esa misma mañana, al pasar junto al calendario camino a la cafetera, y no había dicho nada. Sabía que Álvaro tenía algo planeado, algo que prefería revelar a su manera, sin que ella lo adelantara con preguntas.
No fue u