El tercer año empezó con nieve.
Una nevada de enero que Madrid no esperaba y que duró dos días y llenó el Retiro de niños con trineos improvisados y adultos con cara de que esto no debería estar pasando pero que ocurrió igual.
Laura lo vio desde la ventana del piso de Chamberí.
La ciudad blanca.
Los tres niños abajo, en el patio interior del edificio, con las botas de agua y las bufandas que Valentina había comprado el año anterior y que habían crecido demasiado rápido para ellas y que de algun