Marina dijo que se iba un martes por la tarde.
Lo dijo en el piso de Chamberí, con los tres niños en la mesa de la cocina y el olor del estofado que había traído en un tupper porque seguía siendo Marina y seguía apareciendo con comida los martes aunque ya no viviera en el ático de Álvaro.
Lo dijo sin preámbulo.
—Me voy de Madrid.
Blanca dejó el tenedor.
—¿Adónde?
—A Zúrich. He aceptado una plaza de investigación en el hospital universitario. Trabajo en pediatría experimental. Es una oportunidad