Dana.
¿Y ahora qué hago?
Las manos me tiemblan y siento como sí una asfixia extrema me invadiera el pecho, como sí tres personas evitarán que me pasara aire a través de los pulmones.
De mis ojos no paran de salir lágrimas, mi cuerpo tiemblan y no paro de pensar en las peores escenarios.
Una vez leí que cuando un niño se decepciona es capaz de ser infeliz durante una buena parte de su infancia.
Empiezo a temblar por el frío (incluso cuando estoy arropada).
No sé qué hacer... se va a llevar la pe