Dana.
—El asunto es que no quiero que esto se sepa —dice la mujer enfrente de mí.
Ross tiene el ceño fruncido y la mira con frialdad.
—Mis clientes van a proceder legalmente en contra de su hijo y tiene que entender eso.
Ella niega y me mira.
—¿Podrías entender? Es mi hijo, no puedo dejar que le hagan daño.
Peter aprieta la mandíbula y la ve con rabia.
—¿Entoces debemos dejar que él siga haciéndole daño a nuestra hija?
—Señor Peter, usted es su figura a seguir, él no tiene padre y-
—El asunto